Cuarta Revolución Industrial y Administración Pública, un reto para los servidores públicos cubanos

A lo largo de la historia de la humanidad los avances tecnológicos han motorizado varios procesos de transformación radical en condiciones materiales y sociales. La evolución que han manifestado las revoluciones industriales ha estado vinculada a la máquina o industria y a la educación del capital humano con sus manifestaciones en las distintas competencias.

El Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) advertía desde la década de 1990 en su Informe de Desarrollo Humano que: “En el siglo XXI, el rápido adelanto de la tecnología y las comunicaciones abrirá la posibilidad de saltar varios decenios, pero solo si los países pobres logran dominar los nuevos conocimientos y competir.”

Actualmente la humanidad se encuentra en una nueva fase de transformación, la Cuarta Revolución Industrial (4Ri), proceso de cambio que se entrelazan con todas las esferas de la sociedad: los sistemas de seguridad social, la cultura y la educación, la seguridad ciudadana, las infraestructuras, etc. Ante este cambio profundo, los servidores públicos deberán adaptarse en cortos periodos de tiempo y adquirir las nuevas competencias y habilidades que demanda cada puesto de trabajo.

La democracia y la participación son las características estructurales clave en la sociedad cubana y esto incluye el mundo del trabajo, donde la transformación ofrece grandes oportunidades para impulsar la competitividad, proporciona un crecimiento económico inclusivo y mejora el bienestar social.

Hablar de la 4Ri en Cuba no es una utopía, pues ya existen importantes proyectos de desarrollo que se enmarcan en esa dirección, aunque la mayoría de los sectores están urgidos de una renovación tecnológica y las producciones no satisfacen las demandas existentes.

La brecha de competencias generada por la aceleración tecnológica, complica la posibilidad de aprovechar al máximo las ventajas ofrecidas, por eso sentar las bases de conocimiento y soporte que permitan sensibilizar y capacitar a los servidores públicos sobre la importancia del tránsito hacia la 4Ri, debe ser el medio a través del cual, se puede impulsar la productividad y competitividad de las organizaciones.

El proyecto de desarrollo cubano para el año 2030 pretende transformar, de forma gradual esta realidad, para lo que resulta imprescindible, entre otros aspectos, fortalecer el vínculo con la ciencia, la tecnología y la innovación; además, contar con una fuerza de trabajo debidamente preparada (comenzando por los servidores públicos), para construir una administración pública con las habilidades y competencias necesarias, lo cual constituye todo un un reto.

Para contextualizar el marco de referencia resulta necesaria una introducción a las distintas fases del progreso industrial en las sociedades:

La primera revolución industrial data de finales del siglo XVIII, en 1784 con la máquina de vapor, que proporcionó a la industria mayor autonomía, independencia, un aumento drástico de la producción y sostenibilidad energética. Con esos procedimientos se avanza hasta 1870 cuando comienza el empleo de la energía eléctrica, dando paso a la segunda revolución industrial. Esta, facilitó la división del trabajo y la producción en masa. De igual forma, la energía proporcionada a pequeña escala por los motores eléctricos, permitió fragmentar las tareas industriales y desarrollar la actividad en pequeños talleres, llegando a los entornos domésticos.

La tercera revolución industrial comenzó en 1969 cuando surgen los llamados controladores lógicos programables, conocidos como PLC (programmable logic controller) con la irrupción de los microprocesadores, la electrónica y la informática. Algunos elementos que caracterizan esta etapa son: el control numérico de procesos, el CAD/CAM y los programas de gestión. Aparece la informática y la robótica industrial y el ordenador (PC) pasa a ser una herramienta de competencia personal y colectiva. Esta etapa, marcada por el uso de la electrónica y las tecnologías de la información, introduce la automatización en la industria.

La cuarta revolución industrial (4Ri), ciberindustria, empresa inteligente o smart manufactoring (industria 4.0), a la que sólo separan de su precedente 50 años, se fundamenta en los denominados modelos ciberfísicos. El concepto de 4Ri surge en Alemania en el año 2011, constituye una estrategia para la generalización de la robótica, automatización y la informatización en la consecución de bienes y servicios. Engloba a la nanotecnología, la robótica, la tecnología digital, la biotecnología y la inteligencia artificial, como ejes conductores.

Esta 4Ri es definida por autores como Schwab (2016); Tremosa (2017); Garrell & Guilera,
(2019); y Martínez (2019), cuyas definiciones se muestran a continuación:

Schwab (2016): La transición hacía nuevos sistemas ciberfísicos que operan en forma de redes más complejas y que se construyen sobre la infraestructura de la revolución digital anterior. Su particularidad radica en la convivencia de una gran variedad de tecnologías convergentes, que borran los límites entre lo físico, lo digital y lo biológico, generando una fusión entre estos tres planos y ocasionando un verdadero cambio de paradigma.

Tremosa (2017): “(…) conjunto de tecnologías utilizadas en la industria con capacidad para integrarse en un proceso automatizado y optimizado que mejora la eficiencia y cambia la relación tradicional entre proveedores, productores y clientes, así como entre personas y máquinas (…) integran estas tecnologías: el análisis masivo de datos, los robots autónomos, las simulaciones en 3D, la integración horizontal y vertical de sistemas informáticos, el internet de las cosas, la ciberseguridad, la nube, la impresión en 3D y la realidad aumentada”.

Garrell & Guilera, (2019): La Industria 4.0 es la escalera de construcción del futuro, una revolución que, persigue el reto de utilizar la tecnología en beneficio de todos. Hoy ya no es suficiente extraer capacidad productiva de la tecnología, ahora el objetivo avanzar en la fabricación de productos inteligentes y socializar los beneficios asociados a la automatización industrial y a la toma de decisiones automáticas, sin olvidar asumir modelos de desarrollo sostenible.

Martínez (2019): La Cuarta Revolución Industrial, (…) la digitalización de los procesos de una empresa, genera una oportunidad para mejorar los mismos (…) automatizarlos (…) convertirlos en mucho más eficaces (…) amplía las opciones de respuesta a la demanda y a su evolución natural, y esto significa que aporta nuevas posibilidades estratégicas en las empresas.

Los investigadores coinciden en afirmar que actualmente las empresas trabajan arduamente para generar una ventaja competitiva en un mercado donde el consumidor es cada vez más exigente. Sumado a ello, la competencia cada vez mayor y el número de organizaciones involucradas, tratan de obtener un buen lugar. En este contexto entrelazan concepciones, que abarcan desde el conjunto que conforma al ser humano, hasta las máquinas, así mismo la se crea entre uno y otro una dependencia con enfoque holístico entre la tecnología, el ser humano y lo digital, punto de vista válido también para los servidores públicos.

Con la aparición de la 4Ri, se digitalizan los procesos de producción mediante las tecnologías de la información y comunicación (TIC) y la conexión a internet. Se destaca la automatización, especialmente en grandes industrias donde se conectan todas las unidades de producción, creando redes de producción digital y utilizando sus recursos de forma eficiente. Lo que permite optimizar los niveles de calidad, incrementar la competitividad empresarial, mejorar las respuestas a las necesidades del mercado y dar acceso digital al cliente en el menor tiempo posible, a la vez que surgen nuevos productos, servicios, modelos de negocio, retos y nuevas necesidades, que cuestionan el formato y las claves competitivas de la industria del futuro.

Según la página web de Alkadin (s.f) las ventajas y desventajas de implementar la 4Ri, son las siguientes:

Ventajas

  • Se obtienen procesos más depurados, repetitivos y sin errores ni alteraciones, logrando una producción ininterrumpida y disponible las 24 horas del día.
  • Se optimizan los niveles de calidad. La automatización de procesos permite mayor precisión en pesos, medidas y mezclas. Se evitan los tiempos muertos e interrupciones.
  • Los procesos automatizados exigen de menor personal, menos errores y mayor eficacia energética, de materias primas, etc.
  • Los tiempos de producción se recortan drásticamente.
  • Se consigue una mayor seguridad para el personal implicado en cada proceso.
  • La producción es mucho más flexible, ya que el producto es adaptable a los requerimientos de cada empresa en particular.
  • El flujo de datos es más eficiente gracias a las redes de comunicación. Se reducen los tiempos de reacción y la toma de decisiones.
  • La competitividad empresarial es más elevada. Brinda mejor respuesta las necesidades de los mercados, se ofrecen productos de alta calidad y se reacciona de forma más veloz y flexible a los cambios.
  • Asegura un gran potencial para conectar a millones de personas por medio de las redes digitales.
  • La gestión de los activos es más sostenible, pudiendo incluso regenerar el medio natural.
  • La eficiencia de las organizaciones mejora en eficacia de forma manifiesta.

Desventajas

  • No todas las organizaciones se están adaptando a buen ritmo a los nuevos métodos y ahora que los cambios son cada día más veloces, muchas industrias corren el riesgo de quedarse muy desactualizadas en poco tiempo.
  • No siempre los gobiernos y sus legislaciones cambian y evolucionan a la velocidad que la industria y los avances tecnológicos requieren. Sin embargo; deben regular y no centrarse únicamente en obtener beneficios.
  • Hay que tener cuidado con los equilibrios de poder, ya que la innovación y el acceso de los recursos pueden hacer que cambien de forma excesiva e incluso peligrosa.
  • Los avances industriales a excesiva velocidad pueden permitir que crezcan las desigualdades y que exista cierta fragmentación social.
  • El personal necesario en los nuevos procesos es más especializado, y no siempre es fácil acceder a estos perfiles, que requieren además, de una mayor remuneración.
  • El costo de la inversión es elevado, especialmente al principio.
  • La 4Ri tiene una enorme dependencia tecnológica, dada la gran especialización requerida en la maquinaria.

El impetuoso desarrollo tecnológico, genera el impacto de la Cuarta Revolución Industrial en todos los ámbitos y niveles de la economía, de la sociedad y del ser humano, ocasionando con ello cambios que condicionan y determinan la vida ciudadana. Así, el desarrollo de las TICs trae la incorporación de nuevas formas de interacción en la sociedad, a través del gobierno electrónico y por ende, la transformación de la Administración Pública (Cattafi et al., 2006).

Tal como destaca el reporte del Foro Económico Mundial, los humanos tendrán que seguir aprendiendo continuamente si quieren solucionar problemas nuevos y cada vez más complejos, probablemente relacionados con la Inteligencia Emocional, las Interacciones Humanas Complejas (habilidades socioemocionales) y la creatividad.

Las competencias educativas básicas deben orientarse cada vez más a ayudar a que las
personas “aprendan a aprender” y a que mejoren sus habilidades socioemocionales, en lugar de proporcionarles destrezas técnicas específicas. El aprendizaje durante toda la vida se convertirá en una necesidad para mantenerse al día con el cambio y adquirir competencias especializadas.

Los cambios inducidos por la digitalización y la conexión de las sociedades en tiempo real, generan una nueva subjetividad, dando lugar a otras direcciones de innovación y progreso social. Las políticas educativas y las acciones para la formación y capacitación laboral, deben necesariamente abordar al nuevo sujeto, con nuevos hábitos y paradigmas y asumir la capacitación en un sentido estratégico, enfocado hacia la formación de recursos humanos en el ambiente de trabajo, que abordan el proceso de aprendizaje sin perder de vista el cambio tecnológico.

El Foro Económico Mundial (2016) menciona cinco factores claves para evaluar el grado de desarrollo de los países en el camino hacia la 4Ri.

  1. Innovación y tecnología: capacidad de las empresas de innovar y contar con la infraestructura necesaria para adoptar nuevas tecnologías de la 4Ri con el objetivo detransformar sus patrones de producción.
  2. Capital humano y capacidades: requiere más conocimientos especializados que incrementen la productividad. Es necesario una mano de obra educada y flexible e instituciones que faciliten la inserción en el mundo laboral de personas con el perfil adecuado.
  3. Economía global, comercio e inversión: la inversión extranjera directa y el comercio mundial benefician la creación de empleos y la transferencia de conocimiento entre países.
  4. Recursos naturales y sostenibilidad: la sostenibilidad ambiental y una producción que respete el medio ambiente son una ventaja competitiva.
  5. Regulación y gobernanza: la regulación puede fomentar la adopción o no de tecnología o ser un impedimento.

Se demanda que los servidores públicos sean capaces de adquirir estas habilidades, abordar los problemas y retos que exige un desarrollo profesional continuo y profundamente cambiante, basado en la fluidez y el exceso de información, en sistemas complejos de alta efectividad y en cambios tecnológicos rápidos y constantes, para lo cual es indispensable, contar con la competencia de aprender a aprender, a lo largo de toda la vida.

En su Informe de 2019 el Banco Mundial ubica al capital humano como protagonista en el desafío para el tránsito: “(…) se pone de relieve la primacía del capital humano para enfrentar un desafío que, por su propia definición, no acepta soluciones simples y prescriptivas. Muchos empleos actuales e incluso en el futuro cercano, requerirán habilidades específicas, que entrañan una combinación de conocimientos tecnológicos, capacidad para resolver problemas y pensamiento crítico, además de otras habilidades, tales como la perseverancia, la colaboración y la empatía”.

El Reporte del Fórum Económico Mundial 2018, refleja las diez competencias laborales en declive y en crecimiento, que predominarán en los puestos de trabajo para el 2022.

Cuadro de competencias

Estas competencias permiten reflexionar cómo prepararse como sociedad, nación e individuos para esta nueva era, y en este sentido, las organizaciones que conforman la administración pública tienen una gran responsabilidad. El factor humano que las representa es un punto álgido, para el cumplimiento de su misión y requerirá de una adaptación continua y el aprendizaje de habilidades para el desempeño.

Para la administración pública, las habilidades sociales serán más demandadas que las
habilidades técnicas, especialmente lo referido a la resolución de problemas complejos, a la creatividad, a la toma de decisiones en entornos de incertidumbre, y a las que permitirán la reinvención y el aprovechamiento potencial de la nueva era. Por ello, es importante que el sector público desarrolle espacios con participación de la sociedad civil, donde los incentivos institucionales lleven a que los tomadores de decisiones tengan la capacidad y el interés de comprender las demandas del futuro.

En Cuba, los documentos rectores como el plan de desarrollo económico y social hasta el 2030 y los lineamientos del Congreso del Partido, incluyen como un eje estratégico de desarrollo socioeconómico esta concepción.

Las indicaciones del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez durante la clausura del Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad Territorial (2015), así lo confirman:

  • Entender la importancia estratégica de la informatización de la sociedad.
  • Insistir en la necesidad de continuar impulsando la ciberseguridad; el desarrollo de aplicaciones informáticas y de portales web.
  • Desarrollar infraestructuras para ampliar el mayor acceso y calidad del servicio.
  • Consolidar el gobierno electrónico en los sitios web de los organismos y gobiernos provinciales.
  • Acudir a la investigación científica, a la comunicación social y a la informatización.
  • Informatizar y automatizar los procesos para hacer más con menos personas.
  • Lograr mayor acceso de la población a internet.
  • Impulsar en las organizaciones la 4Ri.
  • Ampliar el comercio electrónico, con la consolidación del desarrollo y el soporte técnico de pasarelas de pago.

En este marco, la apuesta pública debe ser el pilar básico de la inversión en ciencia. El papel del Estado es determinante, requiere reformular la composición de la administración del Estado de cara a concentrar recursos económicos y humanos, y coordinar actuaciones con el mismo objetivo: para que este proceso de cambio tecnológico, digital y productivo sea una realidad, evitando que profundice en la precariedad del empleo, en las desigualdades entre trabajadores y, sobre todo, favorezca la cohesión social y territorial.

En las administraciones públicas, el impacto de la 4Ri coincide con un periodo de envejecimiento poblacional de la sociedad cubana, crece la proporción de personas con 60 años y más que arriban a la jubilación y continuará descendiendo la cifra de quienes ascienden a la edad laboral, según los datos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE). Este panorama impone una reconfiguración de la sociedad y los entornos laborales, lo que constituye una oportunidad para adaptar la función pública a la nueva realidad del mercado laboral y aprovechar los cambios, para construir una administración pública inteligente.

Es necesario adoptar una visión estratégica, en relación a la configuración de la función pública para adaptarse a la ineludible transformación de la 4Ri que incluya las estructuras administrativas, los modelos de gestión de personal y los procedimientos administrativos adaptados a esta nueva realidad. Dotar de nuevas competencias y habilidades a los servidores públicos en un nuevo entorno. Existen evidencias de que la formación en nuevas tecnologías incrementa la capacitación para desempeñar los trabajos del futuro, aunque muchos de ellos estén aún por definir.

Los directivos públicos actuales deben tomar conciencia de la necesidad de actuar ante los inminentes retos de la revolución digital. Aunque pueda resultar paradójico, la pieza clave en el nuevo mundo de las máquinas y la inteligencia artificial son las personas. El sector de la administración pública requiere de empleados flexibles, con las competencias necesarias para fluir en esta nueva sociedad, donde lo único permanente es el cambio y directivos públicos con visión y valentía para liderar la construcción de la administración del futuro que impone la 4Ri.

La 4Ri establece un nuevo hito en el desarrollo industrial y marca importantes cambios sociales y económicos, de ahí la urgente necesidad de una revisión o reformulación de las competencias esperadas de los servidores. Como resultado de este panorama dinámico la administración pública no se encuentra ajena, situación que la conduce a formar su capital humano es necesario el desarrollo de habilidades y competencias de la fuerza laboral para lograr la integración de las organizaciones.

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Cattafi, R., Sanoja, A., Carballo, Y., y Zambrano, N. (2006). Gobierno-e en América Latina. Lecturas en Ciencias de la Computación, 1-22.

Díaz-Canel, M. (2015, 20 de febrero). Intervención del Primer Vicepresidente de Cuba en la clausura del Primer Taller Nacional de Informatización y Ciberseguridad. La Habana, el 20 de febrero del 2015. Recuperado de: https://havanatimesenespanol.org/opinion/discurso-delvicepresidente-diazcanel-
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M.Sc. Roxana Sera Rodríguez
Profesora investigadora del Centro de Estudios de Gestión Organizacional de la Universidad de Holguín
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